lunes, 20 de noviembre de 2017

LIBERARSE DE NUESTRO PASADO

Para que nos liberemos de nuestro pasado, es necesario que tomemos conciencia de que nadie en la Tierra está seguro de nada, y que todos tenemos limitaciones. Nuestro pasado no debe ser su traba. Consideremos  que nuestras equivocaciones, así como los límites que la vida nos impuso, son motivos para que crezcamos en la búsqueda de la felicidad. Las personas que por ventura nos hayan herido, deben ser colocadas a cuenta de auxiliares de nuestro proceso de crecimiento y de búsqueda de la felicidad. Ellas, en sí, no representan una amenaza ni son culpables. Son, o fueron, tan sólo instrumentos útiles para que nos  conozcamos más. Lo que ellas hicieron o hacen y que nos incomodan, debe ser analizado como algo que les permite conectarse a lo que internamente aún no está resuelto. Con ellas, no podemos  perder la oportunidad de descubrir nuestro mundo inconsciente, identificando los contenidos que favorezcan la ocurrencia de situaciones de sufrimiento con el fin de solucionarlas. No dejemos que el odio o la amargura nos impidan ser feliz. Esos son dos poderosos obstáculos para el amor y la paz. La felicidad pasa por el corazón sin amarguras. Recordemos que todo aquello que debemos a los otros como culpa por nuestro sufrimiento, apunta para algo en que aún no se resolvió. Cuando la angustia nos alcance, trayéndonos tristeza y melancolía, es necesario recordar del significado de lo que ella representa. Es necesario percibir que, la angustia que muchas veces nos ataca el alma, viene de la nostalgia de algo indefinido. Esa nostalgia que se transforma en angustia es la falta de confianza acrecentada de la inseguridad cuanto al propio futuro. Sentimos nostalgia de algo o de alguien que no sabemos donde, cuando o si al menos vamos encontrar un día. Sentir nostalgia, llorar por alguien que no podemos sentir a nuestro lado, nos convierte en seres emocionalmente vinculados al corazón de la persona querida. Eso, sin el desespero o la posesión, hace bien al alma. Es muy bueno sentir nostalgias y recordar a las personas que fueron parte de nuestro pasado y que momentáneamente están lejos de nosotros. Para las puertas del corazón no existen distancias. En el hilo de la nostalgia pasa la energía del amor que conecta corazones que se aman. Pero, no permanezcamos mucho tiempo en la energía de la nostalgia. Ella puede viciarlo y conducirlo a quedarse preso al pasado. Con la energía de la nostalgia hagamos  una oración en favor de las personas con quien hicimos la conexión emocional. Para liberarnos del pasado es preciso tener conciencia de que él no debe necesariamente ser olvidado, pero si colocado en otro nivel. No intentemos olvidarlo, sino recordarlo como una experiencia que tuvimos: sea buena o mala. Cuando fuese buena, debemos recordarla con alegría. Cuando fuese mala, debemos recordarla como aquello que algo nos enseñó. No nos  culpemos por lo que hicimos en el pasado o por lo que hacemos en el presente. Si lo hicimos, ya está hecho. Si todavía lo hacemos, no lo hagamos más y asumamos las consecuencias por ello. Recordar que los errores cometidos son lecciones aprendidas. El pasado culpable y que se desea olvidar representa el campo de la experiencia que se vivió, pero, no es la mancha eterna que nos mancha el alma. La mancha en nosotros es la ignorancia de creer que no tenemos derecho a la felicidad. No hay futuro sin pasado y todo pasado está revestido de ignorancia. No hay quien no haya vivido experiencias equivocadas. En la Tierra, nadie estuvo, o está, libre de vivir experiencias consideradas transgresiones al orden vigente. Transgresiones o no, tenemos que aprender a vivirlas conscientemente. Mirando hacia nuestro pasado tenemos, hoy, la claridad de ver que erramos, pero, en esa época, actuamos como sabíamos o teníamos condiciones. En el futuro evaluaremos lo que hacemos hoy y podremos también percibir las equivocaciones o lo que podría haber sido evitado. Arrepentirse de lo que se vivió es inevitable, pero el arrepentimiento sólo surge mediante la ampliación de la conciencia y de la capacidad de amar. Muchas cosas que nos sirvieron ayer no nos sirven hoy y eso evidencia que hoy somos mejores que ayer. La culpa impide que percibamos el movimiento de la vida con libertad y con el sentimiento de realización íntima. Nuestra ignorancia nos lleva a crear jueces implacables en la conciencia que, de hecho, no existen. Ellos son frutos de la educación, de la cultura y de nuestra ignorancia en nosotros mismos. Necesitamos colocar en la conciencia un Creador amoroso y benévolo, comprensivo y paciente, para que no nos castiguemos por tan poco. Tales jueces no son malos en sí, pero se transforman por cuenta de nuestra facilidad en darles el poder de comandarnos. No vivimos sin ellos, pero, les atribuimos un carácter absoluto. Muchas veces, nos sentimos culpables por no alcanzar ciertos deseos, creyendo que somos incapaces. Cuando, por ejemplo, un casamiento no resulta, por múltiples factores, es común que uno de los cónyuges se pregunte dónde fue que él erró, y lamente la pérdida. El equívoco puede pertenecer a cualquiera de ellos, pero, los factores que condujeron a la separación física o emocional están influenciados por valores personales y sociales. Un fracaso no debe representar la pérdida de la propia motivación de vivir. Representa una deficiencia en la estrategia utilizada para alcanzar la felicidad. En la próxima experiencia en aquel campo en que se fracasó, deberemos  utilizar otra estrategia. Pensemos también que necesitamos modificar nuestro deseo. Él podrá estar llevándolo exactamente para el lado contrario de nuestra propia búsqueda interior. El tipo de deseo y la forma de alcanzarlo no siempre están conectados adecuadamente. Recordemos que debemos sacar de cada experiencia algo de útil y bueno para sí mismo. Todo lo que les acontece es un camino andado que podrá ser repetido o no, dependerá de nuestra voluntad. Las situaciones adversas a enfrentar deben ser vividas en su momento y no de forma anticipada. Cuando eso ocurre, genera ansiedad la cual promueve infelicidad. Si sabemos que vamos a vivirlas, prepáremonos para hacerlo con equilibrio y de forma a extraer de ella lo mejor posible. Nunca nos olvidemos de que somos hijos del Altísimo y de Él recibimos el buen estigma de alcanzar la felicidad. Ella debería estar en nuestro presente y será nuestro futuro. En su trayectoria, desee el propio bien personal así como el de cualquier persona con quien se encuentre. Haga el bien cuando pueda, a cualquier persona que surja en su camino. No mire hacia el pasado hasta el punto de detenerse en él. Fije el presente y el futuro.
Ciertamente que la felicidad es una de las palabras que comportan interpretaciones diversas y de acuerdo con la situación en que cada persona se encuentra. Puede referirse tanto a un estado interno como externo. ¿Cómo alcanzarla sintiéndose en paz y satisfecho? Piense que tiene derecho a ella, pero, no ha sabido como percibirla. Sus valores, su forma de pensar, sus actitudes y sus pensamientos, no han conseguido traerle lo que más desea, que es realizarla.

miércoles, 1 de noviembre de 2017

SE FELIZ

Sigo con el mismo capitulo "Se Feliz"                             
Ni nosotros ni nadie son lo bastante felices. La felicidad es un estado cambiante. Es la búsqueda de algo, de un encuentro, de un sentido mayor. Es por eso que nuestras insatisfacción con la vida o con cosas menores deben ser entendidas como algo inherente a la existencia de cualquier ser humano y no como infelicidad. Hay cosas que sólo ocurren por un cierto tiempo y con la necesaria experiencia. No intentemos  anticiparlo todo, pues, ello genera ansiedad, la cual trae infelicidad.  Vivir cada momento como si fuese el último, y, simultáneamente el primero. Es preciso que crear otro concepto de felicidad. Aquel que construyemos durante nuestra infancia  hasta la adolescencia no le sirve más. Los mitos infantiles son utopías. La cultura, el medio familiar y la educación escolar nos enseñan cierto modelo de felicidad el cual está impregnado en nosotros. Ellos están tan equivocados que no nos permiten alcanzarla. La felicidad no es tener, tampoco es ser. Son opuestos y necesitan conciliarse. El tener y el ser, cuando se integran, generan la sabiduría de saber tener y de saber no tener. Cuando se tiene, debe aprenderse a tener con sabiduría sin ser poseído por lo que se tiene. Inclusive teniendo algo, se puede buscar más, con la firme convicción de la importancia de generar prosperidad personal y colectiva con aquello que se obtiene. Cuando no se tiene, se debe, no sólo buscar tener para aprender a tener, sino también aprender a vivir sin tener. Otra cuestión importante es vuestra escala de valores. Ella puede ser un instrumento para la felicidad.Nuestras cualidades inferiores transcurren muchas veces de la dificultad en encuadrarse a un sistema de valores muy exigente.  Exíjamonos lo que pueda darnos. Cuando no nos sientamos bien consigo mismo, atribuyéndonos una cualidad inferior, despreciándonos, considerándose alguien de mala índole, ciertamente estaremos comparándonos a un sistema de valores superiores. Es posible que en esos momentos no nos sentimos bien. Procuremos  elevarnos al nivel de los valores que consideramos superiores. En caso que no los consigamos, revisemos nuestro sistema de valores y cambiemos ideas con los demas para que puedan adaptarse a lo que es posible alcanzar en nuestras vidas.  Nunca desistamos en alcanzar un nivel mejor que el actual. Nuestros valores y creencias, aunque nos permitan seguridad y equilibrio, pueden ser sus esposas. Es preciso revisarlos en cada ciclo de nuestra vida, para que se transformen en guías. Piensen que ellos deben ser instrumentos para que se sientan bien consigo mismos y con el prójimo. La felicidad puede perjudicarse por la inmensa necesidad que sienten de hablar, de expresar algo, de hacer cosas. En resumen, de estar siempre llevando para afuera ideas y emociones que nos incomodan. Es importante que lo hagan, pero es preciso tener en mente
que hay un límite para eso, pues, ese hábito puede tornarse un patrón psíquico de difícil mudanza.  Cuando eso ocurra, es necesario aprender a hacer silencio: pero silencio productivo, es decir: aquel que va a permitirles no pensar en los conflictos, establecer metas que a ellos no estén relacionados y redirigir la necesidad de expresión. Hagan silencio y no piensen en todo de una sola vez. Escuchen lo que la Vida quiere enseñarles en cada momento de sus existencias. La felicidad combina una cierta satisfacción material con el equilibrio emocional, aliados al encuentro con la propia espiritualidad. Cuando esos factores se encuentran, la persona consigue iluminarse interiormente. La satisfacción material no siempre ocurre en la proporción que se desea, ni en la intensidad que se quiere. Muchas veces, ella es apenas un detalle. El equilibrio emocional es fundamental. Sin él no se consigue jamás la felicidad. La espiritualidad es una herramienta importante, pues posibilita al ser humano trascender a su condición material, permitiéndonos que se perciba un espíritu en evolución. Su iluminación interior ocurre en la medida que se identifican en las demás, personas como ustedes, dignas de respeto, de amor y semejantes a ustedes mismos. La felicidad es un arte que precisa desarrollar. El ejercicio se dará a través de lecciones diarias y, a veces, difíciles, pero soportables a todos. No piensen que están solos o que gozan de alguna exclusividad. Todos están en el mismo rumbo. Algunos perdidos, otros ilusionados, pero existen aquellos que ya encontraron la ruta verdadera. Colóquemonos entre estos últimos al afirmar nuestros  deseos sinceros de vivir en paz, proporcionándola a nuestro alrededor. Por otro lado, es necesario aprender a estar conectado al propio corazón. Esa conexión posibilita no sólo estar atento a las propias emociones, sino, principalmente, a las sutiles vibraciones de amor que nos palpitan interiormente. Percíbamoslas en los grandes momentos en que nos sintimos muy felices. Nada puede ser mejor que la felicidad sin culpa ni miedos. Ese estado de espíritu que todos desean alcanzar es posible si estuviese conectado a nuestro  corazón. Esa conexión deberá ser favorecida con el uso de la razón, pues nos permitirá a la conciencia la atención necesaria a los valores contenidos en sus sentimientos. Procure vibrar con la vida y con su ritmo. La luz de nuestra alma no puede ser ofuscada por la conciencia culpable. Por detrás de la máscara que el mundo nos ayudó a forjar existe la faz luminosa de su ser, ofrecida por Dios. Salgamos de las sombras oscuras en que nos colocamos  diariamente y expóngamonos  a la luz, para que vean la claridad interior del diamante que existe en vuestro mundo interno.  Las suyas deben de ser la rutas de luz, pues sus huellas poseen la energía del amor de Dios. Culparse es postergar la posibilidad de ser feliz, y no aprender con los propios errores. Nadie es peor o mejor que otra persona, pues todos tenemos la misma paternidad divina. No lloreis las lágrimas de la culpa por el error que cometieron.  Derrámelas cuando perciban la misericordia divina por concederles la ventura de realizar los medios para reparar sus equivocaciones y alcanzar la felicidad. Cuando descubran que la culpa no los conducirá a resolver sus conflictos, será el comienzo de su proceso de liberación a camino de la felicidad. Al comienzo, colóquense en el lugar más alto de su conciencia y compartan sus vidas con los demás. Muéstren sin culpa y perdonen a aquellos a los cuales atribuyerón la responsabilidad por sus sufrimientos. En algún momentos de sus vidas hagan posible poder contarlas, de tal forma que se pueda percibir la existencia de un marco, el cual determinó nuestro cambio.  A partir de tal marco, ustedes renacierón, siendo unas nuevas personas, sin culpas y confiado en su futuro. Después de ese marco, descubrieron que sus vidas le pertenece a Dios.

Caminemos sin miedos, sin amarras, sin vanidades y sin culpa.  Dar lugar al corazón, principalmente si la razón estuviera confundida. Continúemos  su búsqueda personal por una personalidad más agradable y equilibrada. Nada puede ser mayor que ustedes. ni tampoco inferior a sus vidas. Ustedes son  mucho más de lo que imagina y tienen una destinación iluminada. Cultiven el pensamiento flexible, que admite siempre la posibilidad de que las cosas sean diferentes de como creen. La rigidez mental promueve enfermedades e impide el encuentro con el sí mismo. Ser feliz es ser maleable a las invitaciones que la vida nos hace al amor. El secreto para la felicidad es la tolerancia para consigo mismo y la conciencia de las propias limitaciones.

domingo, 22 de octubre de 2017

SE FEFIZ

Piensa en un lugar donde tu paz, tu felicidad, tu salud y tu equilibrio puedan ser satisfechos, independientemente de condiciones externas. Piensa que eso es posible, sin tener que salir de donde está. Eso es un sueño. Pero, un sueño posible es realizable. Su realización depende de como nosotros  pensamos, sentimos y percibimos las cosas a nuestro alrededor. La realidad que la vida es hoy, fue creada por nosotros. Nosotros nos impusimos a aceptar la vida de esta forma que vivimos. nosotros  mismo creemos  que el mundo sea así. Es verdad que  poseemos límites y dificultades, pero un cambio es posible y  podemos hacerlo. Algunos pasos son necesarios. Pensar que ello podrá llevar algún tiempo y dependerá de una cierta disciplina, es decir, de determinación y persistencia para alcanzar sus objetivos. Los pasos a los cuales me refiero, deberáis encontrarlos en los capítulos siguientes. No hay receta patrón ni tampoco un modelo infalible. Quizás, en el transcurrir de la lectura,  descubrais el vuestro propio. Persistir. No perdais la oportunidad de llevar adelante el proyecto personal de ser feliz. Claro es que  ya pensais que teneis derecho a la felicidad y que ésta os haría mucho bien. A veces nosotros  mismos nos preguntamos porqué ella no llega a nuestra vida, ya que otras personas, a las cuales considera que tienen mucho, reciben todavía más. Alguna de ellas incluso creemos que no lo merecen. Nuestra lógica ha hecho que no entendamos bien cuales son los criterios de la Vida hacia nosotros. Tal vez el problema sea de enfoque y de límites que uno mismo se ha impuesto. Es lógico que tenga derecho. Lo que ocurre es que tan solo no hemos sabido como conseguir hacer prevalecer ese derecho. Todos saben que la felicidad es un estado de espíritu, pero, como instalarlo internamente es lo que ha sido el gran problema. Las recetas para ello son muchas y ciertamente eficaces, aunque cada persona merece una receta propia, una estrategia y un recorrido propio. La nuestra, tal vez nadie, ni nosotros mismo la haya descubierto. La  receta. es nuestra y ese es nuestro desafío. Descubrir, entre aquellas que más nos agradan, cual es la que, después de adaptada, nos servirá como guía, es con lo que debemos preocuparnos. Es importante, y nunca nos olvidemos esto: Jamás debemos  culparnos. No dejar que el complejo de culpa se instale en nosotros.  Es lógico que, aunque no debamos sentirnos culpables, acarrearemos  con las consecuencias de nuestros actos. Consideremos  que nuestro gran equívoco ha sido la propia ignorancia, es decir, que no somos felices porque todavía no sabemos  realmente como funcionan las cosas en la Vida.  Las reglas que han seguido no le han garantizado el éxito deseado. Es necesario conocer las ‘reglas de la Vida’ y cómo funcionan en nuestros casos, pues, aunque sean las mismas para todos, ellas se flexibilizan de acuerdo con el nivel de evolución de cada uno. La vida no posee reglas ni normas rígidas, aunque el Universo tenga sus propias leyes. Nosotros creamos reglas con el fin de educar la libertad que Dios nos otorgó. Somos seres libres, naturalmente, pero, gradualmente nos condicionamos a determinados límites con el objetivo de entendernos a nosotros mismos. Con la evolución espiritual, poco a poco retiramos las cadenas que adoptamos a lo largo de la Vida. Por lo tanto, no nos sentimos culpables, sino solamente alguien ignorante que busca aprender lo que antes no sabía. La culpa mancha la felicidad y la conciencia de sus propias ignorancias es el comienzo de su ventura. Saber ‘leer’ las señales que la vida les ha dado es fundamental. Busquen siempre interpretar el simbolismo contenido en cada acontecimiento que le afecta. Procuren preguntarse lo que la vida les quiere enseñar, cuando les ocurre algo que escapa a su control y aquello que considera plenamente explicable. Una explicación plausible, que revele el sentido de la ocasión vivida, puede ser el remedio para nuestra angustia. Recuerden  también que la felicidad no es apenas donarse, sino también enseñar a hacer, a realizar, a conocer, a ayudar a que el semejante crea en sí mismo. Además de eso, debe: hacerse, realizarse, conocerse, invertir  y creer en nosotros mismo. Definitivamente, no se sientan culpables por lo que hicieron o cree haber hecho. No se culpen ni sufran con anticipación. Lo ocurrido ciertamente tiene consecuencias, pero no piensen que serán como imaginan.  No piensen en punición, en sufrimiento ni en dolor. Calma. Piensen en responsabilidad y posibilidad de atravesar la resultante de sus acciones con tranquilidad. El Universo no funciona como se imaginan.  Él acostumbra a ponerse al servicio de nuestro propósito de crecimiento. Actúen con ese espíritu y el conspirará a su favor. Ustedes creen que serán castigados y ese es el comienzo de sus sufrimientos. Piensen que serán enseñados por el Universo a resolver las situaciones generadas por sus ignorancias sobre el funcionamiento del mismo. Ni vosotros ni nadie es lo bastante feliz. La felicidad es un estado cambiante. Es la búsqueda de algo, de un encuentro, de un sentido mayor. Es por eso que sus insatisfacciónes con la vida o con cosas menores debe ser entendida como algo inherente a la existencia de cualquier ser humano y no como infelicidad. Hay cosas que sólo ocurren por un cierto tiempo y con la necesaria experiencia. No intenten anticiparlo todo, pues, ello genera ansiedad, la cual trae infelicidad.  Vivan cada momento como si fuese el último, y, simultáneamente el primero seguiremos este maravilloso capitulo...

martes, 3 de octubre de 2017

EL ODIO
Amáos unos a otros y seréis felices. Procurad, sobre todo, amar a los que os inspiran indiferencia, odio o desprecio. Cristo, vuestro modelo, os dió ese ejemaplo de abnegación; misionero de amor, amó hasta dar su sangre y su vida. El sacrificio que os obliga a amar a los que os ultrajan y os persiguen, es penoso; pero esto es precisamente lo que os hace superiores; si los aborreciéseis como ellos os aborrecen, no valdríais más que ellos; es la hostia sin mancha ofrecida a Dios en el altar de vilestros corazones, hostia de agradable aroma cuyos perfumes suben hasta El. Aunque la ley de amor quiera que indistintamente se ame a todos los hermanos, no endurece el corazón contra los malos procederes; por el contrario, la prueba es más penosa, lo sé, puesto que durante mí última existencia terrestre, experimenté ese tormento; pero Dios existe y castiga en esta vida y en la otra a los que faltan a la ley de amor. No olvídéis, queridos hijos, que el amor os aproxima a Dios y que el odio os aleja de El. (Fenelón, Bordeaux, 1861). Evangelio segun el espiritismo.


domingo, 9 de abril de 2017

EN LA EXALTACIÓN DEL AMOR

La hoja seca que se desprende en el anonimato del pedúnculo donde nació, es el perfecto símbolo del poder oculto de Dios en la Naturaleza.
Poder que es energía, vida, amor... ¿Quién la cortó?  ¿El Sol? No. ¿El viento? No. ¿El Hombre? No.
La hoja cayó por sí misma, según los dictámenes preestablecidos por las leyes generales del Universo, hacia el seno fecundante de la Tierra que la transforma en un nuevo elemento en el laboratorio de la incesante renovación.
Del mismo modo se mueven los seres y los destinos.  La hoja cae...Los mundos giran.... El hombre evoluciona.... Brilla el Sol, naturalmente, que mantiene a la Familia del Planeta dentro de los dominios de la Casa Cósmica. Avanza sin esfuerzo, el viento que nutre la eclosión de la plantas. Sobre principios de soberana espontaneidad, edifica el hombre su propia existencia. El saber no es todo. Sólo el amor consigue completar la bienaventuranza de la vida. Quien vive respira. Quien trabaja progresa. Quien sabe percibe.Quien ama respira, progresa, percibe, comprende, sirve y sublima, mientras esparce la felicidad.
Prosigue tu derrotero loando el bien, con el olvido del mal en la edificación sin tregua. Si el camino es escabroso y sombrío, prosigue con valentía. Ten presente que en la vanguardia hay más amplio lugar para tu esperanza. Proponte escuchar el mensaje del amor por donde pases. Estudia y ama.
Responde a los mandatos de la evolución, ama donde quiera que te encuentres.
Toma en consideración a tu semejante, ámalo con alegría. Habrás de satisfacerte en todo, si amaras siempre. En la marcha ascendente hacia el Reino Divino, el Amor es el Camino Real. Las demás calles se denominan experiencias que la Eterna Sabiduría, también por amor, delineó para el gran viaje de las almas, a fin de que el espíritu humano no se pierda.
Antes que tú, el amor ya existía. Después de ti, el amor proseguirá. Eso es así porque el Amor es Dios en todo. Vive la vida, ámala para comprenderla. Vivir y amar... Amar y comprender....Comprender y vivir abundantemente.. Aspectos de una verdad única- la Vida Eterna.
No obstante, vivir sin amar es respirar sin una ocupación digna; querer con exclusivismo produce atolondramiento, equivale a contemplar situaciones y circunstancias con prejuicios que generan la enfermedad y la muerte.
Si tú sabes, pues, qué es vivir, ¿por qué no vives? Sólo vive realmente quien ama.
Sólo ama en efecto quien procede a favor del bien general. Sólo procede, sin dudas, a favor del bien general, quien comprende que el amor es la base de la vida misma.
Fuera de esa verdad existe también movimiento y acción, pero movimiento y acción promovidos por la sombra, que se proyectará inevitablemente hacia la luz en ciclos determinados de llanto, pruebas y martirio. Nada nuevo: siempre la Ley, que funciona compasiva pero inexorable, para devolver a cada sembrado la cosecha justa.
Comanda la embarcación de tu destino y no atribuyas a los demás los errores que comentan tus manos. De ti mismo depende tu viaje.
Instrúyete; no pretendas encubrir ante tu conciencia, las faltas que arrojan tu alma a la decepción o al recrudecimiento de las necesidades de tu espíritu. Aunque la noche acompañe tus pasos, alienta en el fondo de tu ser el día eterno de la fe. No te confíes al estilo de la falta de vigilancia, para que la falta de vigilancia no arrastre tu existencia hacia el estilo del sufrimiento.
Antes de nosotros, el Universo era el Santuario de la Gloria Divina. Tengamos en cuenta, entonces, que Dios nos creó para enaltecer su magnitud. No opaquemos su esplendor con el cultivo de las tinieblas..Podremos estafar a la forma. Jamás estafaremos a la vida que palpita triunfal en nosotros mismos. Aprende a averiguar qué es lo que te falta para tu perfeccionamiento, antes de que alguien te lo enseñe al precio de la aflicción. Busca el rumbo correcto antes que otros te ofrezcan, en el  día de tu perturbación, ser los guías de tu dolor.
Energía es poder. Idea es energía. Solamente el amor condiciona el poder para el triunfo de la luz. Ama y avanza. Avanza y triunfa.
Registra hoy tus movimientos al ritmo del trabajo y la oración y de ese modo el mañana llegará con brillo renovado. Sonríe a los trances más difíciles de la ruta y los paisajes próximos y distantes habrán de desplegarse con sonrisas para el alma.
No te detengas más que para recuperar el aliento. Más allá se extiende la ruta del destino. No escuches el murmullo delas sombras sino para socorrer a las victimas del mal, a fin de que los gemidos engañosos de las tinieblas no anestesien tus impulsos ascendentes.
La fraternidad será al mismo tiempo tu ángel y tu centinela en medio de los atolladeros de la amargura.
Canta el poema de la caridad, vayas donde vayas, y aunque estén encadenados al crimen, tus hermanos habrán de responderte con estribillos de amor.
Conserva la compasión, que la paz será tu dulce premio. Ejemplifica la fe que honra a tu inteligencia, y el mundo bendecirá tus palabras. Amanece cada día atento al servicio que te compete y el deber rectamente cumplido te mantendrá, invariablemente, en la mañana luminosa de la vida.
Antes del amparo a ti mismo, concede amparo a quienes hace tiempo que ansían una migaja de tu amparo.
Antes que nuestra voluntad, la voluntad, del Señor. Antes del bien para nosotros, el bien necesario para los otros. Sé para ti mismo la justicia que vigila y corrige, y para tu hermano de jornada sé la bondad que ayuda y absuelve siempre. Sobre todo, alimenta la convicción de que el amor toma forma con la humildad que nunca hiere.
Ubícate en el último lugar y la vida se encargará de tu defensa en todas partes. Aunque sea con sacrificio, bajo una lluvia de amargura y de gritos difamatorios, rinde a diario culto al amor, pues así el amor en tu vida brillará en tu alma y habrá de convertirla en una estrella de la Gloria Imperecedera.
extraído del libro El Espíritu de la Verdad de Chico Xavier por el espíritu André Luiz.

domingo, 12 de febrero de 2017

HONRA A TUS PADRES

Desiste a toda critica y juicio, albergando en tu alma solamente agradecimiento y reconocimiento.
Honra todos los dias las fuentes sagradas de la vida que te crearon y protegieron desde el primer instante. A través de ellos recibistes el vaso sagrado que te abriga el cuerpo bendito en el cual te ejercitas hacia la armonía y la paz expresando la vida que, Dios te dio. Y eso los vuelve dignos eternamente. Mira con amor a tus padres honrandolos con tu gratitud y deja que la fuerza sagrada de su grandeza te abastezca. Desiste de toda critica y juicio, albergando en tu alma solamente agradecimientos y reconocimiento.
No eres victima de nada ni de nadie, porque si estas vivo es gracias a quienes fueron instrumentos de Dios para ti. Honralos siempre, haciendo de tu vida un ejercicio de amor sano y productivo para el bien común y encontraras alegría para tu alma.
Hoy he leído una carta muy interesante que escribía una hija a su madre que desencarnó hace  muchos años. Al tenerla en mis manos me ha dado una alegría tan sana y buena que he pensado pedir permiso a la persona que la escribió, me permite publicarla en mi Blog. Porque es tan interesante y dice tantas cosas a su madre que después de muchos años se da cuenta de lo grande que su Madre era, y la maravillosa mujer que fue.
Esta es la carta:
Hoy es el cumpleaños de  la hermana Luisa  esta desencarnada ya hace 39 años que se fue nos dejo muy tristes, era mi madre en la tierra con la que viví en esta vida terrestre, lo orgullosa que estoy de que haya sido mi madre, tengo tantos recuerdos tan hermosos, me acuerdo  de un día muy señalado en aquellos años, yo tenia que hacer mi primera comunión pero no pude estaba enferma de nefritis (infección en el riñón) ella fue a ver a los niños que la hacían y cuando llego a casa me abrazo y se puso a llorar porque yo no pude estar allí estaba enferma tenia 6 años eso me impactó mucho, hoy ya tengo mis años y todavía lo recuerdo con mucho amor, el Amor que mi madre nos tenia a todos: a mi padre, a mis hermanos y a mi era muy grande, era una madre excepcional sufrió mucho con todo que tenia a su alrededor pero siempre estaba con una sonrisa le hacían daño muchas cosas, pero ella perdonaba y amaba, era un ejemplo de bondad en aquellos años 50, 60 , 70 era una gran trabajadora a acompañaba a mi padre al campo eran campesinos, siempre trabajaba en los trabajos mas duros; cuando llegaba a casa se ponía a hacer la faena de la casa.
Mi madre era una persona buena, bondadosa, humilde, ayudaba a todos cuando lo necesitaban:
los tiempos en los que vivió fueron muy duros y ella siempre estaba dispuesta a ayudar a todos, una mañana se levanto y le había dado una parálisis en la cara boca. pero se levanto y se puso a trabajar porque en casa no le daban otra oportunidad pero lo supero con resignación y amor, yo era muy pequeña, ahora cuando lo recuerdo pienso, Jesús siempre estaba con ella porque la humildad , el amor  que tenia le daban fuerza para estar bien con todos, yo como espirita que soy ahora veo que era muy adelantada para su época, despues de trabajar tanto aún tenia tiempo para leer leía mucho y a mis hermanos y ami procuraba que tambien leyéramos mucho.
Desencarno hace muchos años pero yo la llevo en mi corazón y la quiero como el primer día que la vieron mis ojos era dulce hermosa tenia los ojos azules muy claros era moreno su pelo su piel era blanca y fina, tenia un corazón tan grande que todos estábamos dentro de el tenia una dulzura que todos la querían, pero lo principal es que es mi madre y la llevo en mi corazón no se donde está, porque hace muchos años que desencarno, no se si esta en el Universo  o en la tierra pero donde este le digo: Madre cuanto te quiero
Esta hermosa carta que a escrito una amiga a su madre el día de su cumpleaños y quiso así recordarla le digo gracias amiga ha sido un gran tesoro el que me has dejado plasmar en mi blog.

viernes, 20 de enero de 2017

VIDA DE JESÚS DICTADA POR EL MISMO CAPITULO XV 2ª PARTE

Yo soy el Mesías, hijo de Dios, y os anuncio que este templo se derrumbará, que no quedará piedra sobre piedra de vuestros edificios, una nueva Jerusalén se levantará sobre las ruinas  de la antigua;vuestros descendientes buscarán el lugar donde se ejercitaba vuestro poder y los fastos de vuestro orgullo se desvanecerán como una sombra.
Tanto que me decretéis honores como que me condenéis a morir, mi nombre sobrevivirá a los vuestros y la ley que traigo prevalecerá sobre la que vosotros predicáis sin cumplirla.
Hipócritas, que tenéis la boca llena de miel y el corazón lleno de ira y de odio. Déspotas, asesinos sin fe, vil majada de esclavos encadenados durante la noche, cueva infecta de bestias venenosas despreciable caterva de gente embrutecida y apestada, sois el mundo que está por terminar y yo predico un mundo nuevo, una tierra prometida, la verdad, la justicia y el amor. Intérpretes de un Dios vengativo, implacables proveedores de la muerte, la ciencia de la inmortalidad os dirá a todos, que Dios es bueno y que la vida humana tiene que ser respetada.
En medio de otros excesos del lenguaje, Jesús acusaba a los pobres de seguir una miseria envilecedora, sin combatirla con el trabajo y con el ahorro del trabajo. Deseáis la holgura y pasáis el tiempo en el ocio y en la ebriedad. Detestáis a vuestros patrones, pero envidiáis su fortuna, y si os encontrarais en su lugar, procederíais como ellos, porque no poseéis la fe que proporciona el coraje en medio de la pobreza, y la modestia en medio de la opulencia. Os quejáis del orgullo y crueldad de los ricos y yo os digo que vosotros tenéis el alma enferma y el espíritu pervertido, propio de las naturalezas bajas y celosas.
Los que entre vosotros comprenden la nada de las riquezas y el papel de los pobres, serán los primeros en el Reino de mi Padre; mas, lo repito, puesto que muchas veces lo he dicho: Muchos serán los llamados, pero pocos los elegidos. Baldón para los comerciantes de mala fe; el robo, bajo cualquier nombre que se le cubra, es una falta ante las prescripciones más elementales de la ley divina. Tan sólo la restitución y la caridad pueden descargar la conciencia del depositario infiel,
del mercader desleal, del falsario, del hombre ambicioso e injusto.
Pecadores de todas las condiciones, hombres de todos los tiempos, la moral se encierra en estas palabras: Haced a los demás lo que quisierais que se os hiciera a vosotros.
«¡Atrás, traficantes de las cosas santas en el templo del Señor!».
La casa de mi Padre es una casa de oración y vosotros la convertís en una cueva de ladrones.
Salid, salid os digo, de este lugar de paz y de retiro. Los sacrificios de carnes son impíos; la plegaria es un perfume del alma, un grito del corazón, un arrepentimiento del espíritu, que los ruidos del mundo no podrán acercársele sin alejarlo de Dios.
¡Ay de vosotros y de todos los que torcerán de su verdadero objetivo las obras del Creador! ¡Ay de vosotros y de todos los que conviertan la devoción en un medio para adquirir fortuna temporal!.
La voz de Jesús tomaba entonces una entonación vibrante y sus ademanes se volvían amenazadores. En ninguna época de su vida de apóstol encontró tanta amargura en su alma y tanta indignación en su espíritu al revelar las vergüenzas de la humanidad, armándose en contra de ella con las prerrogativas que le daban su misión y la ciencia divina.
Sois débiles y feroces. A la ignorancia de la juventud añadís la perversidad del orgullo, del avaro, del ambicioso, del disoluto, del asesino.
«¡Peleáis por la gloria ajena! ¿Qué es esta gloria?». Una espantosa demencia, un monstruos asesinato.
«¡Adoráis un dios! ¿Quién es este dios?».
Una imagen formada por espíritus en delirio, un ídolo a menudo furioso, siempre fácil para tranquilizarlo, accesible a todas las quejas, dispuesto a todas las concesiones. Un ídolo vestido con vuestros mismos vicios. Los altares de vuestro dios están inundados de sangre y vosotros le dedicáis
hasta sacrificios humanos.
¡Ah! ¡Me causáis horror! Me empeño por adelantar el momento de mi muerte, sabiendo bien que ella será dolorosa, y que después yo me veré libre de vuestro parentesco, rota una hermandad que me es odiosa, y entraré en la gloria de mi Padre.
Pondréis en desnudez mi cuerpo, para alegrar vuestras miradas, someteréis a la suerte mis ropas para que pueda decirse que nada mío habéis dejado a mis siervos. Éstos desaparecerán y moriré abandonado por los hombres, puesto que está dicho: el Mesías morirá ignominiosamente; el Cielo y la Tierra guardarán silencio.
No creáis que yo tengo temor a la muerte; más bien me asusta vuestro porvenir. No penséis que yo abrigue las intenciones de librarme de vuestros odios, mas comprended y recordad esto: Yo volveré después de mi muerte. Los que me reconozcan serán perdonados. Le corresponde al hijo de Dios levantar al pecador y bendecirlo, de facilitar el arrepentimiento y de proteger a los débiles.
Hermanos míos, la palabra de Jesús se hace sentenciosa y profética a medida que él se va acercando hacia el término de su vida terrestre, al mismo tiempo que sus afirmaciones se ven, mayormente libres del temor por las persecuciones y por las preferencias de su espíritu a favor de los desheredados. Anunciando él mismo la resurrección de su espíritu y prometiendo su participación en los progresos de la familia humana, dictaba su sentencia de muerte. Sus amigos, desde luego demasiado tímidos y descorazonados por la confusión de los espíritus, se sintieron impotentes ante esta terrible imputación.
Se ha declarado Dios. Todos lo han oído. Tiene que morir.
Determinemos la confusión de los espíritus y hagamos distinción entre los partidarios y defensores de Jesús. Los partidarios de Jesús amaban al hombre y habrían querido salvarlo del peligro inherente a las prerrogativas del Mesías. Los defensores de Jesús deducían con pruebas su superioridad y las demostraciones como apóstol; mas esta superioridad cada uno la explicaba a su modo y la lógica resultaba sacrificada a menudo ante el espíritu de partido y de disputas.
Los unos ignoraban la doctrina que le había proporcionado a Jesús sus más hermosas definiciones de la grandeza de Dios y lo tomaban por un Ser sabio, cuya vida había transcurrido en el estudio de las leyes orgánicas y de las dependencias de éstas. Admiraban el ardiente profesor de moralidad tan pura, mas rechazaban todo cuanto les parecía salir del círculo de los descubrimientos permitidos a la inteligencia del hombre. El destino humano después de la muerte corporal era para ellos un
misterio que nadie podía penetrar. Atacando este misterio yo me convertía en reformador ante sus ojos, sosteniendo mis convicciones me volvía en un fanático para aquellos que no estaban en condiciones de comprenderme. Otros conocían las fuentes de mi ciencia, pero no reconocían a esta ciencia el poder de establecer demostraciones tan absolutas y tachaban de orgullosa pretensión mis alianzas de espíritus con espíritus más elevados.
Los primeros tenían la franqueza de sus opiniones, los últimos mezclaban a la consagración de un hecho innegable, las reticencias de espíritus estrechos y celosos.
Los defensores reales de Jesús eran al mismo tiempo sus partidarios más instruidos.Hemos nombrado a José de Arimatea, Nicodemo, Marcos y Pedro. En los últimos días que pasé en Betania, Pedro y José recibieron de mí instrucciones definitivas respecto a lo que tenían que hacer después de mi muerte. Demostrar mi mensaje divino a estos dos depositarios de mi última voluntad era mi constante preocupación. Que desmerezcan no más en el cumplimiento de su misión, decía yo, pero que estén convencidos de mi resurrección espiritual, y esta doctrina, endeble como ellos al principio, se consolidará. ¡Oh, sí! El porvenir tendrá la cosecha de todo lo que yo recogí y puse en evidencia. El porvenir verá a nobles espíritus combatir lo que yo he combatido y poner en práctica lo que enseño, y yo me convertiré en su apoyo como los que me llevaron la delantera lo hicieron conmigo, a fin de dar perseverancia a la acción, la calma y la fuerza en medio de los vendavales».
Hasta otro día que seguirá la vida de Jesús tan emocionante como es y tan hermosa.